La comunidad de San Nicolás atraviesa una jornada de duelo tras confirmarse el fallecimiento de Elba Eres, quien este martes partió a los 69 años. La docente y artista fue una figura central en la identidad local, logrando amalgamar la educación, la música popular y el trabajo artesanal durante toda su trayectoria. Sus restos fueron despedidos este miércoles en las salas velatorias de Presidente Perón 3205, donde se acercaron colegas, exalumnos y referentes del ambiente artístico para brindar el último adiós a una mujer que dedicó su vida al servicio de la cultura regional.
Legado en las aulas nicoleñas
Eres volcó gran parte de su vocación profesional en la formación de niños y jóvenes. Se desempeñó como profesora de arte en diversos establecimientos de nivel primario y secundario de la ciudad y de la zona de influencia. En las instituciones educativas es recordada por su capacidad de transmitir la pasión por las expresiones tradicionales y su compromiso con la enseñanza técnica. Su jubilación no significó un retiro de la actividad, sino una reconversión de su energía hacia la gestión de espacios donde el arte funcionaba como nexo social.
El folklore como bandera nacional
Su vínculo con la música fue uno de los pilares de su vida pública. Durante las décadas de 1990 y 2000, Elba Eres se posicionó como una de las voces femeninas más potentes y representativas de la ciudad. Su estilo interpretativo la llevó a recorrer los festivales más importantes del país, logrando hitos de gran relevancia para el historial artístico local. Su mayor reconocimiento llegó con la consagración en el certamen Pre-Cosquín, el escenario de mayor prestigio para los cantantes populares argentinos.
“Elba poseía una voz que representaba la tierra y el sentir de nuestra gente en cada escenario”, comentaron desde el círculo de músicos que compartieron peñas y giras con la artista. Según pudo saber COSA CIERTA, su presencia en los festivales regionales era garantía de calidad y respeto por las raíces criollas, dejando registros sonoros que hoy forman parte del patrimonio nicoleño.
Motor de la Plaza de los Inmigrantes
En su faceta como artesana y gestora, Eres asumió la responsabilidad de coordinar la Feria Artesanal de San Nicolás. El paseo, ubicado en la Plaza de los Inmigrantes, funciona cada fin de semana como un punto de encuentro fundamental para la economía de los trabajadores independientes. Bajo su organización, el espacio creció en número de expositores y en calidad de oferta para los turistas que visitan la ciudad.
Su labor no se limitaba a lo administrativo; oficiaba de mentora para los nuevos emprendedores y defendía la autenticidad de la producción manual nicoleña. El vacío que deja en este sector es significativo, ya que funcionaba como el nexo directo entre el colectivo de artesanos y las autoridades locales para el mantenimiento y promoción del paseo ferial.



