
CARTA DIRIGIDA A LOS SOCIOS DE REGATAS
Por Pablo Capriotti (Presidente 2014-2026)
Hoy, después de 12 años, me toca despedirme de todos los regatenses. Cuando asumí el compromiso de conducir esta prestigiosa institución, sabía que no iba a ser una tarea sencilla. Pero también sabía que los 10 años anteriores integrando la Comisión Directiva, el trabajo en distintas subcomisiones y mi paso como deportista del Club me daban la experiencia y el conocimiento necesarios para intentar hacerlo de la mejor manera posible. Desde el primer día, junto a todo el equipo de trabajo, nos propusimos un objetivo muy claro: hacer crecer al Club en su masa societaria y, de la mano de ello, crecer también en lo deportivo y en infraestructura. Siento que hemos estado a la altura de aquel desafío que nos trazamos allá por 2014 y que dejamos para el futuro un Club en pleno crecimiento, con sus deportes compitiendo en los máximos niveles posibles, con obras de infraestructura acordes a la realidad que nos toca vivir y con una organización administrativa capaz de sostener y proyectar la gestión. El desafío hacia adelante será mantener ese impulso. El crecimiento del Club es incesante y exige seguir adaptando sus estructuras para acompañar ese desarrollo, sin perder nunca de vista los valores que nos identifican. Tanto Nacho Baldarenas como Caie Turati son profundos conocedores de nuestro club, y estoy convencido de que quien tenga la responsabilidad de conducirlo lo hará con la misma pasión, compromiso y responsabilidad que hemos intentado poner durante todos estos años. Hoy, los socios tienen la oportunidad de elegir, y eso es algo muy valioso. La participación de todos hará, sin dudas, que la decisión sea la más acertada. De mi parte, solo tengo palabras de agradecimiento. Gracias a todos los regatenses por haberme dado el honor de presidir este gran Club, el más importante de la región, durante tanto tiempo. Gracias a mi familia, a mi esposa María Eugenia y a mis tres hijas, Josefina, Milagros y Elena, por haberme acompañado, por entender que muchas veces el Club me necesitaba y que yo debía estar aquí, incluso cuando eso implicaba resignar momentos en casa. Me voy con el corazón lleno de recuerdos, abrazos, triunfos y también de aprendizajes que dejaron las derrotas. No me despido del club, porque Regatas es y seguirá siendo mi casa. Simplemente se cierra una etapa maravillosa de servicio y doy paso a nuevas manos que seguirán escribiendo esta historia. Ojalá nos sigamos encontrando, como siempre, en cada rincón del Club, alentando juntos nuestros colores y defendiendo este lugar que tanto queremos. Muchas gracias, de corazón, a cada uno de ustedes.



