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Barrio Los Fresnos: el basural que “se come” la calle y la paciencia de los vecinos

Vivir entre las ratas: el drama de los vecinos de Los Fresnos por un basural que no para de crecer. ¿Dónde está el control municipal?

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En calle Del Pozo al 300, la desidia de unos pocos se convirtió en una pesadilla para muchos. Lo que debería ser una calle asfaltada y tradicional -entre Maipú y Bolívar- hoy es un foco infeccioso donde las ratas y la mugre ganan terreno. El pedido de la comunidad es claro: limpieza urgente, pero también sanciones reales para frenar a los “vecinos sucios”.

Ya no es solo un problema de estética urbana; es una cuestión de salud pública que tiene a los residentes de Barrio Los Fresnos en vilo. La acumulación de desperdicios en calle -de tierra- Del Pozo al 300 ha generado un hábitat ideal para roedores y todo tipo de alimañas que ya amenazan con invadir las viviendas linderas. Pero lo que más duele en el barrio no es solo la basura, sino la impunidad con la que se manejan quienes utilizan la zona como zona de descarte.

Crónica de una desidia anunciada

La situación se repite como un bucle infinito. El municipio cuando se acuerda limpia, pero el terreno baldío o la vereda descuidada no tardan ni un suspiro en volver a llenarse de escombros, restos de poda y bolsas de residuos. Para los vecinos que cuidan su frente, la solución ya no pasa solo por un cartel de “prohibido arrojar basura”.

“El que es mugriento no cambia más”, sentencian con indignación quienes ven cómo, a plena luz del día, autos y carros se detienen a descargar basura. El relato se traslada a otros puntos de la ciudad, como en San Isidro o en la esquina de Alberdi y Bergantín, donde la historia es la misma: “Por ahí vienen, limpian y a la media hora ya empezaron a tirar de nuevo. Es una falta de respeto total”.

Más control: el pedido que crece

El hartazgo vecinal apunta ahora a una mayor rigurosidad por parte del Estado local. La sensación generalizada es que, sin consecuencias económicas, el “vecino sucio” no va a detenerse.

Cámaras y multas: El pedido de vigilancia tecnológica es recurrente. Los vecinos exigen que se identifique a los infractores y se apliquen sanciones que realmente “duelan” al bolsillo.

Control en el origen: Muchos señalan el movimiento de vehículos particulares y carros que trasladan desperdicios de otras zonas para arrojarlos en Los Fresnos, convirtiendo al barrio en el “patio trasero” de la ciudad.

Mientras San Nicolás luce sus nuevas plazas, paseos y avenidas ribereñas, en el corazón de los barrios la pelea es contra la roña y la falta de civismo. La limpieza de calle Del Pozo es urgente, pero el cambio cultural y el control riguroso son lo único que evitará que mañana, a esta misma hora, el basural esté de vuelta.

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