
La ciudad atraviesa una jornada de profundo pesar tras el fallecimiento de Edgar Ludovico Panigatti, ocurrido ayer, domingo 26 de abril de 2026. A los 88 años, el histórico referente del Foro Medio Ambiental San Nicolás Asociación Civil (FOMEA) dejó el plano físico tras permanecer internado debido a un complejo cuadro de salud, apenas meses después de la partida de su compañera de vida, María Esther. Sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio Parque Celestial.
El guardián de los recursos locales
El legado de Panigatti se mide en décadas de resistencia y participación ciudadana activa. Desde FOMEA, el ambientalista se convirtió en un actor central de la discusión pública, enfrentando con determinación los avances sobre los recursos naturales y promoviendo el derecho a un entorno saludable. Su figura fue fundamental para judicializar y poner en agenda diversas problemáticas que afectaban directamente el bienestar de la población nicoleña. Para muchos vecinos, se fue un hombre “coherente y gran luchador” que nunca negoció sus convicciones.
Un vacío en la construcción comunitaria
La repercusión de su muerte alcanzó a diversos sectores que destacan su sabiduría y los valores que mantuvo intactos hasta sus últimos días. En el ámbito local, su partida es vista como la pérdida de un guía en la defensa de la naturaleza. “Edgar fue un ejemplo de compromiso y de pensar en lo colectivo; se fue un imprescindible y ahora quedamos un poco más a la intemperie”, manifestaron frentistas que compartieron trincheras con él en causas ambientales. Su labor no solo se limitó a la protesta, sino a la construcción de conciencia sobre la importancia de proteger la biodiversidad regional frente a intereses que ponían en riesgo el ecosistema.
Referente de valores innegociables
Desde su entorno más cercano y organizaciones hermanas de la región, como las de Ramallo, lo recordaron como un incansable defensor de la vida sana. Su legado trasciende lo institucional: para el nicoleño de a pie, Panigatti fue un tipo sabio y una buena persona que dedicó su tiempo a cuidar lo que es de todos. Con su fallecimiento, el ambientalismo local pierde a una de sus voces más firmes, pero consolida una escuela de pensamiento donde la protección de la naturaleza es un mandato ético ineludible.



