Una nueva modalidad de estafa genera alerta en diversos sectores de San Nicolás. Nicoleños de la Zona Norte reportaron que personas desconocidas publican sus viviendas para la venta sin autorización, utilizando fotografías de las fachadas para captar posibles compradores y defraudarlos mediante el pedido de adelantos económicos. El conflicto escaló en las últimas horas tras la viralización de casos donde los propietarios debieron intervenir públicamente para evitar delitos en sus propios domicilios.
Zona Norte: una vivienda bajo asedio
En el sector norte, una vecina identificada como Daiana alertó sobre la oferta ilegal de la casa de sus padres, ubicada en la intersección de Avenida Moreno y 12 de Marzo. “¡Están ofreciendo la casa de mis padres, y NO ESTÁ EN VENTA!”, manifestó la damnificada. La propietaria decidió difundir la situación para evitar que terceros resulten perjudicados por delincuentes que operan en plataformas digitales: “Lo hago público, más que nada para que no sean estafados”.
Antecedentes y falta de respuestas
La problemática no es aislada y expone una vulnerabilidad recurrente en el partido. El testimonio de Cintia, otra ciudadana nicoleña, detalla una situación similar ocurrida con una propiedad de calle Rivas al 370. Según relató, su familia aún no logra recuperarse del impacto de la maniobra fraudulenta. “Te da impotencia, por más que hagas mil denuncias queda en la nada”, sentenció la vecina, señalando la ineficacia de los mecanismos de denuncia vigentes para frenar conductas delictivas que se repiten sin intervenciones efectivas.
Contraste: Seguridad digital vs. Realidad vecinal
Mientras el discurso oficial y las fuerzas de seguridad locales promocionan canales de comunicación y sistemas de monitoreo, los ciudadanos se ven obligados a actuar como sus propios vigilantes en las redes sociales para proteger su patrimonio. La brecha entre la retórica de protección ciudadana y la experiencia de los vecinos, quienes ven sus inmuebles ofrecidos por estafadores sin que existan bloqueos de cuentas o detenciones, marca el eje de tensión en los barrios. La persistencia de estas ofertas pone en duda la capacidad de respuesta de los organismos de control ante delitos que utilizan la infraestructura privada de los nicoleños para fines ilícitos.



