Historias

Felipe Menéndez, el nicoleño que vive el Mundial desde adentro trabajando para FIFA

Fue seleccionado entre más de un millón de postulantes de todo el mundo y hoy forma parte del equipo de voluntarios que trabaja en la organización de la Copa del Mundo 2026

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Mientras millones de personas siguen el Mundial por televisión, un joven nicoleño tiene el privilegio de vivirlo desde el corazón mismo de la organización. A miles de kilómetros de su ciudad, instalado en Los Ángeles y rodeado de figuras internacionales, Felipe Menéndez disfruta una experiencia que difícilmente olvidará: formar parte del Programa de Voluntarios de la FIFA en la Copa del Mundo 2026.

Con apenas 23 años y a un paso de recibirse de Licenciado en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el nicoleño logró superar un proceso de selección gigantesco. De más de un millón de personas inscriptas en todo el mundo, FIFA eligió a 65.000 voluntarios para colaborar en la organización del torneo, una tarea que exige compromiso, responsabilidad y un excelente dominio del idioma inglés.

Desde el 10 de junio, Menéndez desarrolla funciones en el área de Access Management, un sector clave para el funcionamiento de cada jornada mundialista. Su tarea consiste en controlar credenciales y autorizar accesos en distintos sectores de los estadios, desde zonas destinadas a los hinchas y la prensa hasta espacios exclusivos reservados para invitados especiales y personalidades destacadas.

“Ocho partidos en Los Ángeles me tocaron”, contó el joven, todavía sorprendido por todo lo que le está sucediendo. Su base operativa es el imponente SoFi Stadium, uno de los escenarios más modernos del planeta y sede de varios encuentros de la Copa del Mundo. Allí le asignaron ocho partidos, una cifra que le permitió conocer desde adentro el funcionamiento de un evento que moviliza a miles de trabajadores y voluntarios de todos los continentes.

Pero además del trabajo, llegaron momentos imposibles de imaginar cuando completó aquel formulario de inscripción. En las zonas VIP y sectores restringidos pudo cruzarse con figuras históricas del fútbol como Bastian Schweinsteiger, Hugo Lloris y Jérôme Boateng, además de reconocidos actores y celebridades estadounidenses.

“No podía creer tener a esta gente tan conocida tan cerca, una emoción indescriptible”, relató. El programa de voluntariado de FIFA es considerado una de las experiencias más enriquecedoras para quienes sueñan con involucrarse en la organización deportiva internacional. Los seleccionados colaboran en logística, atención al público, operaciones de partidos y múltiples áreas estratégicas que permiten que el espectáculo funcione a la perfección.

A diferencia de otras ediciones mundialistas, en esta oportunidad FIFA no cubrió los gastos de viaje ni de alojamiento. El esfuerzo económico para llegar hasta Estados Unidos corrió por cuenta del propio nicoleño, aunque la organización sí le proporciona transporte local, alimentación y distintos beneficios durante el torneo.

“No tengo incluido viático ni hospedaje, pero sí el traslado local y la comida, que ayudan mucho, sumado a las entradas a los estadios, que es lo más caro del Mundial si uno viene de vacaciones”, explicó. Y justamente ahí aparece otra de las recompensas que ofrece el programa. Además de formar parte de la organización, los voluntarios también tienen la posibilidad de asistir a los partidos. “Está muy bueno también porque me dan entradas VIP para algunos encuentros y eventos. La paso muy bien”, reconoció.

Tras completar sus últimas jornadas de trabajo en el Mundial, incluyendo el duelo entre España y Austria y un partido correspondiente a los cuartos de final, llegará el momento de emprender el regreso a la Argentina. Lo hará con mucho más que fotos o souvenirs: volverá a San Nicolás con una experiencia que muy pocos pueden contar, después de haber sido parte de la organización del evento deportivo más importante del planeta. “Una locura lo que estoy viviendo, hermoso todo”, resumió, en una aventura que demuestra que los sueños también pueden empezar en San Nicolás y terminar, aunque sea por unas semanas, en el centro de la escena del fútbol mundial.

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