
Después de varias semanas con una agenda más cerrada en la Quinta de Olivos, Javier Milei decidió volver a ocupar el centro de la escena con una batería de exposiciones públicas enfocadas en defender el rumbo económico del Gobierno. La estrategia del Presidente apunta a reforzar el mensaje oficial sobre inflación, ajuste fiscal y estabilidad macroeconómica mientras el oficialismo atraviesa semanas de tensión interna.
La reaparición pública del mandatario quedó reflejada en sus últimas actividades ante empresarios y financistas. El lunes participó de una exposición en la Universidad de San Andrés junto a Federico Sturzenegger. Un día después volvió a mostrarse en un foro organizado por el Banco de Valores en el MALBA y más tarde brindó una entrevista en Neura. La agenda continuará hoy con su participación en el aniversario de la Bolsa de Cereales en la Ciudad de Buenos Aires.
Ese encuentro volverá a poner al jefe de Estado frente a representantes del sector agroexportador y del mundo financiero, dos actores con los que la Casa Rosada busca mantener un vínculo aceitado en medio de un escenario económico todavía atravesado por la volatilidad. En el oficialismo esperan que Milei utilice otra vez el escenario para ratificar que no habrá cambios en la política económica.
En cada una de sus últimas intervenciones públicas, el mandatario insistió con un discurso centrado en la defensa del programa económico. Durante su exposición en el MALBA sostuvo que el Gobierno mantendrá la restricción monetaria para profundizar la desaceleración inflacionaria y descartó modificaciones en el rumbo actual.
“Vamos a seguir apretando la política monetaria para bajar la inflación”, afirmó Milei frente a empresarios y financistas. También remarcó que el equilibrio fiscal “se convirtió en una política de Estado” y volvió a respaldar el ajuste aplicado desde el inicio de la gestión libertaria.
La ofensiva pública del Presidente coincidió con semanas atravesadas por conflictos dentro del oficialismo. Las denuncias por enriquecimiento ilícito vinculadas al vocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, abrieron un nuevo frente de conflicto para la administración libertaria. Al mismo tiempo recrudecieron las diferencias entre sectores alineados con Santiago Caputo y el titular de Diputados, Martín Menem.
En ese contexto, el mandatario intenta recuperar centralidad política a través de la agenda económica y evitar que las disputas internas terminen desplazando el foco de la gestión. En sus últimas apariciones públicas evitó profundizar sobre los conflictos dentro del oficialismo y dejó señales de respaldo hacia las distintas terminales del espacio libertario.
Durante su presentación del martes, el Presidente también aseguró que algunos indicadores económicos empiezan a mostrar señales de recuperación. Según planteó, el programa económico permitió estabilizar variables que el Gobierno considera centrales para consolidar una etapa de crecimiento. En Balcarce 50 entienden que la desaceleración inflacionaria volvió a darle aire político a la administración libertaria.
La inflación de abril, que fue del 2,6%, fortaleció el discurso económico oficial después de meses de fuerte ajuste fiscal y monetario. Con ese dato como respaldo, Milei buscó transmitir confianza tanto a empresarios como a inversores. En el foro del Banco de Valores aseguró que la economía argentina atraviesa un proceso de “reconstrucción” y volvió a defender la decisión de evitar la emisión monetaria para sostener la baja de precios.
La presentación prevista para este jueves en la Bolsa de Cereales tendrá además un condimento político. El sector agroexportador fue uno de los principales respaldos del rumbo libertario desde el inicio de la gestión, aunque mantiene reclamos persistentes por la presión impositiva y el esquema de retenciones. En la Casa Rosada esperan que el Presidente vuelva a utilizar ese escenario para reforzar el mensaje de continuidad del programa económico.
Más allá del optimismo oficial, el escenario económico todavía muestra señales mixtas. El Gobierno logró sostener cierta calma cambiaria, pero en el mercado persisten dudas sobre la capacidad para mantener al mismo tiempo la desaceleración inflacionaria, la estabilidad del dólar y la recomposición de reservas sin nuevas tensiones durante el segundo semestre.
A eso se suma una actividad económica todavía heterogénea. Mientras algunos sectores vinculados a la exportación y la energía muestran señales de recuperación, el consumo interno y buena parte de los servicios continúan golpeados por el impacto del ajuste.
En Balcarce 50 reconocen además que el objetivo oficial es modificar el clima de época alrededor del llamado “riesgo kuka”, una expresión que durante meses funcionó como explicación automática frente a cada salto del riesgo país o episodio de incertidumbre financiera. Ahora la apuesta del Gobierno pasa por convencer a empresarios e inversores de que el esquema económico alcanzó un nivel de estabilización política suficiente como para resistir tanto el desgaste de la gestión como las propias internas libertarias.



