
La aparición de siete serpientes yararás muertas en la zona baja del EcoParque, cerca de la Laguna Esmeralda y a la altura del Parque Sarmiento, transformó la preocupación por la fauna costera en una fuerte ola de indignación comunitaria. Los reptiles, hallados juntos por personas que recorrían el sector, presentaban golpes severos en la zona de la cabeza, lo que constata que fueron atacados de manera deliberada.
Este hecho se suma a una seguidilla de avistamientos e intervenciones en la franja ribereña durante la última semana, que incluyó una boa constrictora de dos metros en el mismo predio, otra yarará en la zona alta y un reptil en el sector sur, cerca de la Central Térmica.
Repudio vecinal y reclamo de sanciones
El violento desenlace de los ejemplares provocó una inmediata reacción entre los concurrentes habituales del paseo y los defensores del espacio natural, quienes expresaron su malestar por la falta de respeto hacia la fauna autóctona.
“Se supone que el EcoParque es una zona segura para ellas. A las personas que las mataron tendrían que, como mínimo, multarlas por maltrato animal y por no respetar el lugar donde estaban”, señaló con indignación una vecina que frecuenta la reserva.
La discusión sobre la convivencia con los reptiles locales se trasladó rápidamente al uso de los espacios protegidos. “Es su hogar lo que estamos ocupando, el espacio es de ellas y los que estamos de más somos nosotros”, remarcó un deportista del sector costero. En sintonía, otro residente cuestionó la necesidad de agredir a las especies: “Es su hábitat natural, ¿tanto les cuesta ir a pasear a algún otro lado? Hay diez mil lugares en la ciudad para caminar sin invadir ni matar a los animales que pertenecen ahí”.
Prevención y normativa ambiental
Especialistas locales insistieron en que la yarará (tanto la variedad grande como la chica) posee un veneno de importancia médica, pero aclararon que no buscan el ataque a humanos a menos que se sientan acorraladas o sean pisadas.
El desplazamiento de los reptiles hacia los senderos públicos coincide temporalmente con los movimientos de suelo y desmonte por obras en la reserva, un área protegida por medidas precautelares de la Suprema Corte de Justicia provincial que mantienen suspendido el Código Urbano Ambiental local. Ante este panorama, se reitera la recomendación de transitar con cuidado, llevar mascotas con correa, no manipular los ejemplares y notificar de inmediato al personal capacitado ante cualquier avistamiento.
Fuente: Foto: El informante, mejorada con IA



