La violencia en el deporte regional sumó un nuevo capítulo anoche durante el enfrentamiento entre Defensores de Belgrano de Villa Ramallo y Somisa, correspondiente a la sexta fecha del torneo local de básquet. El encuentro, que se desarrollaba en el estadio granate ‘’ Luis María Giordano’’, debió ser suspendido por los árbitros cuando restaban apenas 2 minutos y 30 segundos para el final del juego.
Crónica del incidente
Al momento de la interrupción, el equipo somisero se encontraba al frente en el marcador por 85 a 65. Según los testimonios recabados en el lugar, el clima de tensión en el campo de juego derivó en una agresión física proveniente desde la zona de plateas. El blanco del ataque fue el jugador nicoleño Santino Vitangeli, quien en ese instante se encontraba en el banco de suplentes tras haber sido reemplazado por su entrenador, Diego Alba, con el fin de bajar las pulsaciones del partido.
Una persona del público local irrumpió en el sector de plateas ubicado detrás del banco visitante y agredió físicamente a Vitangeli tomándolo del cabello. El incidente generó un revuelo inmediato en el sector, obligando a la intervención del utilero de la delegación visitante para contener la situación y evitar que el enfrentamiento pasara a mayores.
Suspensión y antecedentes
Ante la falta de garantías, los jueces Manuel Petroni y Cecilia Fernández determinaron la suspensión definitiva del encuentro. Ahora, la resolución queda en manos del Tribunal de Disciplina, que deberá evaluar el informe arbitral para determinar las sanciones correspondientes. Se prevé que el partido sea otorgado como ganado a Somisa.
Este nuevo episodio de violencia no es un hecho aislado en el básquet nicoleño. El antecedente inmediato y más sensible corresponde al último clásico entre Belgrano y Regatas, donde también se registraron incidentes que pusieron en jaque la seguridad de los espectáculos deportivos. La reiteración de este tipo de conductas en los estadios de la zona genera una preocupación creciente sobre la falta de control y el clima de hostilidad que rodea a las competencias locales.



